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Los nuevos actores sociales de Latinoamérica

lunes, 23 de septiembre de 2013
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BUENOS AIRES, Argentina., septiembre 23 (EL UNIVERSAL).- En Chile los estudiantes, en Brasil la clase media, en Colombia los campesinos y en Argentina una legión de descontentos ya dieron el primer paso en las urnas.

Con las características propias de cada país, el fenómeno de los "divorcios" de las sociedades y las clases políticas comienza a ser un dato recurrente digno de estudio para los científicos sociales.

Nuevas generaciones de actores sociales, sin ataduras con el pasado inmediato, salen a las calles en reclamo de viejas y de nuevas demandas, que no hacen más que dejar expuestos a los respectivos gobiernos.

En el segundo semestre de 2012, Argentina volvió a experimentar protestas contra las políticas y ciertas desmesuras del gobierno de Cristina Kirchner.

El resultado fue la derrota kirchnerista en las elecciones primarias, de cara a las legislativas del próximo 27 de octubre.
"Esa fue la clase media hastiada del estilo presidencial y de una serie de prohibiciones como el tope a las importaciones, el control de cambios, la inflación y la falta de soluciones a temas como el energético, sector que sigue en crisis", explica el analista Alfredo Leuco.

"Subliminalmente hay descontento por la oportunidad prohibida, no sólo por lo que se considera negativo sino por lo que no se hizo en estos años de bonanza económica en materia de combatir la desigualdad y mejorar la infraestructura del país", opina la diputada Elisa Carrió.

- La crisis educativa chilena
El caso de Chile se distingue por ser un conflicto cocinado a fuego lento desde los últimos días en el poder de Augusto Pinochet hasta la inacción de los gobiernos de la Concertación Democrática y el de Sebastián Piñera.

La crisis del sistema educativo encontró a los estudiantes yendo a la vanguardia de las reivindicaciones sociales en pos de menos desigualdad, "con un nuevo sistema educativo y una universidad gratuita como bandera", según el sociólogo chileno Javier Gómez, de la Universidad de Buenos Aires, quien destaca que "ese rol sólo lo podían llevar adelante aquellos que no tenían una ligazón con el doloroso pasado que gestó la dictadura en Chile".

Ese factor generacional es el que le parece "por demás interesante" a la politóloga Sandra Borda, de la Universidad de Los Andes, "que también se da en Colombia con el paro agrario, que campesinos y organizaciones sociales urbanas llevaron adelante sin compromiso alguno con ese pasado marcado por la lucha armada".

Fue esa protesta de varias semanas la que fue mellando aún más la credibilidad en el gobierno de Juan Manuel Santos.
A diferencia de lo que pasó en Brasil o en Argentina, Borda destaca que "el gobierno de Santos decidió criminalizar la protesta y reprimirla en algunos casos, en parte porque no es un gobierno de raigambre de izquierda y porque el factor Álvaro Uribe, presionando al gobierno desde la derecha, lo lleva a sobreactuar".

- La clase media brasileña
Tanto Borda como Raphael Neves, sociólogo de la Universidad de Sao Paulo, creen que la ola de protestas que sufrió el gobierno de Dilma Rousseff en el mes de junio último tiene la raíz "en la nueva clase media brasileña", la que fue incluida gracias a las políticas sociales de los tres gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).

Ahora acceden a muchos beneficios que antes les estaban prohibidos, pero reclaman salud, educación menor inflación y más eficiencia en el destino de sus impuestos", acota Neves.

El fenómeno de los estudiantes chilenos "también se repite en Colombia, con un sistema educativo por demás desigual y decepcionante que necesitan cambios urgentes.

Aquí también encontró a los estudiantes en la calle contra un gobierno que no logró ser efectivo en el combate contra la desigualdad", precisa Borda.

Para la jefa del departamento de la Universidad de Los Andes, las protestas de América del Sur "parecen abrir una nueva época", en la que vastos colectivos sociales "exigen soluciones inmediatas a sus problemas cotidianos", sin un anclaje en el pasado y "revitalizando y dándole otro sentido a la democracia", según la colombiana.

Ella dice que los jóvenes están más dispuestos al divorcio con la clase política.

 

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