Melitón Guevara Castillo

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LAS MARIONETAS DE LA POLITICA

martes, 23 de febrero de 2010
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A pregunta expresa, ahí en el Museo Regional de Historia, antes de iniciar los Honores a la Bandera, Antonio Martínez Torres respondió: “yo solo cumplo ordenes, si ahí me quieren, no es mi decisión”.

El contexto es el comentario-análisis que hace un colega, sobre la expresión del Secretario General de Gobierno en relación a su aventura opositora en busca de la gubernatura.

La respuesta de Toño Martínez, mejor conocido por algunos como “El chiquillo cariñoso”, por su talento artístico, también tiene su sentido histórico de congruencia con la praxis política.

Cuando fue Presidente estatal del PRI, siempre que tenia oportunidad, hacia notar: a la política, tu no entras, te metes; ni te sales, sencillamente, te hacen a un lado.

Asi explicaba que unos llegan y se van sin tener trascendencia política… por ser, sencillamente, amigo del fiel de la balanza. Antonio Martínez Torres no es un improvisado de la política.

Ya en la década de los setenta, allá en el Distrito Federal, hacia talacha política. Aquí en Tamaulipas ha estado, prácticamente, en el presupuesto de todos los sexenios… los descansos han sido mínimos; y cuando los ha tenido, como quien dice, se pone a hacer adobes, preparar terreno y prepararse para escenarios futuros… la prospectiva, decía en la Maestría en Administración Pública.

“Yo solo cumplo ordenes” es una expresión que vista en los contextos o escenarios de Martínez Torres, adquiere dimensiones y, además, da explicaciones a determinados hechos.

Es para preguntarnos si, en su aventura opositora, ¿también cumplió ordenes? En todo caso, fue para ganar espacios, quitárselos a la verdadera oposición, como para provocar recelos y hasta dividir a la oposición.

Fue, de ser cierto, un peón de la perversidad maquiavélica de quien deseaba ser gobernador. Es difícil de creerlo. ¿imagina Usted, amable lector, a Toño Martínez como un político que esta a la espera de lo que le ordenen? Quizá no, pero tiene temple para convivir con el enemigo.

Uno de ellos, de siempre, a sido Ricardo Gamundi; lo tuvo cerca, en la Subsecretaria General. Y ahora, ambos, se enfrentan por un espacio: la definición y control de las candidaturas a las alcaldías y las diputaciones.

Lo admite: “quieren tener control de todo”, afirme el interprete de “Eslabón por eslabón”. Eslabón por eslabón, el Secretario General de Gobierno, se las ha ingeniado para estar en el presupuesto publico.

Hoy, los rumores y las especulaciones, lo ubican como próximo legislador local y, además, como el potencial líder del rebaño priista.

“Si me quieren ahí”, “cumplo ordenes”, puede ser cierto; como también que, para estar en esa coyuntura, Martínez Torres, maniobra, cabildea, gestiona, gesticula.

Vaya que conoce la Caverna priista y del sistema político mexicano. Los días vuelan y los plazos se cumplen. Pronto se conocerá el nombre de los precandidatos priistas a las diputaciones.

Sera el momento de saber quien se alzo con el triunfo: Si Gamundi o Martínez Torres. En ese pleito, uno debería preguntarse: ¿Cuál es el beneficio para la sociedad, para los electores? ¿Quién de esos políticos va de salida sexenal? ¿Quién de ellos puede, a la postre, aun construir escenarios para seguir viviendo a costa de los contribuyentes? ¿Ricardo y Antonio serán marionetas políticas? Comentarios: HYPERLINK "mailto:meligue@prodigy.net.mx" meligue@prodigy.net.mx

 

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