Jaime Elio Quintero García

Déjeme y le Platico de un Libro

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LA PAZ EN COLOMBIA
domingo, 9 de octubre de 2016
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Dos grandes sucesos sacudieron, en una misma semana, la opinión pública internacional, el acuerdo de paz en Colombia, conseguido por del Presidente Juan Manuel Santos, entre el gobierno y el grupo guerrillero de las FARC, problema que ha detenido el desarrollo económico y social de ese país por más de cincuenta años, y el mal resultado del referéndum popular a que fue sometido el mencionado acuerdo.

Muchos habían sido los intentos de negociación con la guerrilla, los más recientes encabezados por los ex presidentes Pastrana y Uribe, y ahora el intento exitoso conseguido por el actual Presidente Santos.
No obstante que el acuerdo en cuestión mereció el reconocimiento internacional, incluido el de las Naciones Unidas, la lucha de los ex mandatarios (Pastrana y Uribe), y sus respectivos partidos políticos contra el Presidente Santos, impidió que el esfuerzo democrático de buscar su referéndum popular tuviera el éxito deseado.

Los argumentos utilizados por los opositores, todos, estuvieron encaminados a buscar que el Presidente Santos y su partido no se llevaran la gloria política de haber terminado con el ancestral conflicto armado.
La mayoría del pueblo colombiano se congratuló de tan singular evento y lo dio por aceptado (64%), y no acudió a las urnas a depositar su voto, es decir, que tan sólo votó el 36%, los electores más encapsulados en el pernicioso trajín de los partidos políticos, lo que también se conoce como voto duro, y aun así la diferencia que definió el NO, tan sólo alcanzó el 0.50% de los votos válidos emitidos.

La lucha política es siempre descarnada y siempre ignorante de los mejores intereses nacionales, sobre todo en el caso de Colombia, a poco menos de dos años para la elección de un nuevo presidente de la república.

El eje argumentativo de los opositores al SÍ, giró en hacer creer a la gente que los términos del acuerdo habrían de ajustarse indefectiblemente a la ley y la Constitución, ni una letra menos, y utilizaron como bandera el dolor de familiares y deudos de las cincuenta mil víctimas de la guerrilla, mismo que sin duda debe ser mucho, imagínese usted, amigo lector: muertos, desaparecidos, secuestrados y demás.
En cambio la estrategia del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, para promover el SÍ, se centró en señalar insistentemente en el principio de reinserción social de los quince o veinte mil guerrilleros, y lo que para Colombia significa un acuerdo de paz duradero que le daría estabilidad política y viabilidad económica y social al país, lo que en el fondo es cierto y prometedor pero que frente al discurso del odio, el resentimiento, el coraje y el rencor poco valen, pues lo que más mueve a la gente son las pasiones y los bajos instintos.
Finalmente, un acuerdo de paz es un acto puramente político y no un instrumento jurídico constitucional, en el que se tiene que ceder y abrir la puerta para que quienes ejercen violencia contra el gobierno y sociedad civil desde la clandestinidad, entren a la vida jurídica y al estado de derecho.

Para esto sólo hay dos caminos históricamente: la amnistía o el pago de bajas penalidades factibles de cumplir y que permitan a los actores violentos participar en la política nacional.
Ningún grupo guerrillero va a dejar la selva y las armas para ingresar a un penal de alta seguridad a cumplir condenas de veinte o treinta años, por ese camino no se llega ni a la reinserción social ni a la participación política civilizada de los líderes y cabecillas de la guerrilla, ni a ninguna parte que no sea el regreso a las armas y a la terminación del alto al fuego.
La guerrilla (sin pretender validar ninguna de sus violentas acciones en contra del gobierno y la población civil), le ha dado a los colombianos una lección que deben aprender; ellos (los diversos grupos guerrilleros) lograron ponerse de acuerdo para negociar la paz y el regreso a la política.

En cambio, los líderes políticos y sus partidos no lo han logrado y siguen enfrentados, movidos por la codicia, la envidia y la lucha por el poder.
El tercer acontecimiento en cuestión lo representa el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz al Presidente Juan Manuel Santos, en mérito a su afán de sacar a Colombia de la confrontación armada.

Este último y también inesperado suceso, es algo que debe tener dolidos a los "pastranas y uribes", pero sobre todo, reflexivos a todos (64%) de los colombianos que desdeñaron su participación y presencia en las urnas.
No es legítimo que tan sólo una pequeña minoría (18%) de electores radicalizados por el discurso del odio y el resentimiento, haya decidido dar marcha atrás, posponer o detener indefinidamente un esfuerzo de pacificar a un gran país y ponerlo en la ruta del crecimiento y el bienestar social.
GRACIAS POR SU TIEMPO.


¿Sabía Usted?
Mr. Kuinkelly
Palíndromo o palíndroma, se llama a las palabras o frases que se leen igual de izquierda a derecha y viceversa sin perder su significado.

Ejemplos hay muchos, aquí algunos: "anilina", "Roma amor", "oro", "sometemos", "reconocer", "Ana", "Ménem", "Anita lava la tina", "dábale arroz a la zorra el abad", "¿son mulas o cívicos alumnos?", "luz azul", "la tomo como tal", "arde ya la yedra".
En el caso de números, comúnmente también se les llama capicúa, es el caso de la fecha recién pasada: 6102016.

Cuando el palíndromo puede leerse en ambos sentidos pero su significado es diferente, se le llama bifronte o semi-palíndromo, por ejemplo: "Seda de los ayeres" al revés se lee como "Seré ya soledades", "Seguro Social-laicos o ruges", "Adán-nada", "amar-rama", "sal-las", "rata-atar", y un clásico colegial: "lámina Elizabet".
Dicen que a quienes practican la elaboración de palíndromas se les convierte en una adicción, pues texto que ven lo releen al revés para ver si le encuentran significado o bien, para comprobar si se trata o no de un palíndromo.

Hay muchos autores que han escrito palíndromas, unos más reconocidos que otros, en obras literarias, como poemas, narraciones o cuentos, según consta desde el siglo XVI, y se pueden encontrar al parecer, en todos los idiomas.
¡Si no lo sabía... créalo porque es cierto!

 

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