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CABALLOS, CARRETONES Y BASURA...

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Como una maldición, el problema de la basura ha prevalecido por décadas, a pesar de los esfuerzos que realizan las sucesivas administraciones municipales
domingo, 6 de marzo de 2011
Por: Jesús Rivera
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“No es sarcasmo y yo no le puse así, es más, yo pensaba dejarlo en “los carretoneros”, pero pos así me dijeron que se llaman, entonces les presento el moderno sistema de recolección de basura de Reynosa: 1.- El chofer o conductor, o señor carretonero (o como guste usted llamarle). Puede o no venir equipado con sombrero para cubrir el sol y es el experto en el manejo del vehículo. 2.- Las direcciones: consta de una cuerda en la que se le indica al motor (vea el punto 3) si hay que girar a la derecha o a la izquierda, acelerar o detenerse. Es como una mezcla entre un volante y los pedales de freno y acelerador de un carro. 3.- El motor: con un caballo de fuerza que utiliza como combustible alfalfa, pasto y algunas frutas y verduras, mismos que son desechados por el sistema de escape (ver punto 4). 4.- Moderno sistema de captación de desechos: Consta de un costal que evita la caída de los desechos al pavimento, asfalto, piedras, tierra, etc. Este punto es de vital importancia, ya que cabe recalcar que la idea es que haya menos mugrero en las calles y no ir contaminando a cada paso. 5.- Carrocería: el color oficial es el verde (ta vez por lo ecológico del asunto) aunque hay una que otra unidad con un color diferente. Por supuesto, todas con su respectivo número económico aunque no salió en la foto. (martes 12 enero 2010).

LA PRENSA / REPORTAJE.-

Fue durante el período de Ramón Pérez García cuando se vio la necesidad de concesionar el servicio de limpieza a la Iniciativa Privada.

Ganó la licitación una empresa canadiense que quedó registrada como “Reynosa, Proyecto del Futuro”, cuyo gerente era un ciudadano de aquel país de apellido Abrahamson, misma que instaló sus oficinas en un local ubicado por la calle Herón Ramírez, de la colonia Rodríguez.

Dentro de las cláusulas de ese primer contrato, la empresa estaba obligada a construir un moderno relleno sanitario, clasificar y reciclar la basura, elaborar con ella “pelets” que sirvieran como combustible para producir electricidad y aparte, vendérsela al Municipio a precio más bajo que la Comisión Federal de Electricidad.

Nada de eso se cumplió y Abrahamson tuvo que vender las acciones a un grupo de inversionistas locales, encabezados por Raúl Guajardo Peña, quien nombró gerente al Ingeniero Antonio Villela, ya entrada la administración de Rigoberto Garza Cantú.

Reynosa, Proyecto del Futuro fue absorbida posteriormente por otra empresa, GEN, y ésta a su vez, perdió la concesión del servicio de recolección de basura con la Promotora Ambiental de la Laguna y su filial PASA, en tanto se quedó con la recolección industrial y comercial.

Si bien es cierto que hasta octubre del 2010 el servicio que prestaban las dos compañías era aceptable, los problemas empezaron cuando PASA empezó a subir el costo de la tonelada, hasta llegar a límites intolerables.

Quince años atrás, por ejemplo, cobraba 800 mil pesos mensuales por recolectar unas 300 toneladas de basura, la cual era enviada al relleno sanitario.

En el 2010, PASA facturaba casi 6.5 millones de pesos mensuales, cantidad muy superior a la que cobra en otros municipios de tamaño parecido. Las medidas de austeridad adoptadas por Oscar Luebbert desde el segundo año de su gestión, al parecer, incluían dejar de pagar por el servicio de limpia, y ya agosto, la gerencia de la empresa envió un ultimátum advirtiendo sobre la suspensión del servicio en caso de que no se les pagara un adeudo de varios meses.

El conflicto estalló en octubre, cuando PASA dejó de recoger los desechos urbanos, y entonces, la ciudad se vio bajo una capa de basura como nunca antes.

CABALLOS Y CARRETONES

Todo eso viene a colación porque, a pesar de los intentos por modernizar el servicio de limpieza en Reynosa, la presencia de los carretones de tracción animal ha sido constante.

Empresas van y vienen, y el arcaico sistema de recolección de basura sigue estando presente. Reynosa es conocida a nivel internacional por su escasa cultura de la limpieza y su bárbara explotación de los animales en esta tarea que debe realizarse con maquinaria moderna.

El periódico El Mercurio, en su edición del 31 de enero de este año, calificó el sistema de recolección de basura en Reynosa como “cavernícola”.

El primero de marzo de este año, el Presidente del Centro Empresarial de Reynosa, Mario Soria Landeros comentó que Reynosa ofrece un espectáculo denigrante a turistas y residentes, y lamentó que las autoridades piensen en atraer más visitantes sin antes resolver el problema de la limpieza pública.

“¿Cómo quieren que vengan los turistas a Reynosa si lo primero que hacen es poner un pie en un montón de basura?”-se preguntó el representante empresarial.

La tracción a sangre, como se conoce en otras latitudes, consiste en utilizar animales de carga, como caballos, yeguas, burros y mulas para mover un carromato donde se traslada la basura urbana.

Esto puede ser un espectáculo común en muchas comunidades rurales, rancherías o poblados, pero es impensable en una ciudad como Reynosa, que ya rebasa los 800 millones de habitantes y se perfila como una verdadera metrópoli.

Autoridades explican que todavía haya carretoneros que prestan el servicio de limpieza por la existencia de miles de personas de muy escasos recursos que aún viven de esta actividad.

En el 2008, de acuerdo con censos del Municipio, se tenían registrados unos 240 carretones con sus respectivas bestias de tiro, más algunas decenas de crías.

Para el 2010, el padrón era de casi 600 carromatos y cerca de mil animales de tiro. Sin embargo, y a pesar de la empresa concesionaria y una gran cantidad de carretoneros, el problema de la limpieza aún era una asignatura pendiente.

Debido al uso de animales, los carretones no pueden recorrer grandes distancias, razón por la cual, muchos de ellos preferían tirar la basura en vertederos clandestinos o en terrenos baldíos.

Tuvieron que habilitarse algunos centros de transferencia, como el de Las Calabazas o el de Las Anacuas, pero seguía existiendo el problema de las grandes distancias.

Ante ello, el Departamento de Ecología en la Administración de Luebbert, propuso un programa de sustitución de carretones por vehículos pick up, sin embargo, tuvo poco éxito debido a que la mayoría no podía sufragar la compra de dichas unidades sin contar con un crédito muy blando.

Porfirio Herrera, el Presidente de la Asociación de Carretoneros, que cuenta con unos 190 afiliados tan sólo en Las Calabazas, comentó que es mucho más barato traer un carretón que una camioneta, ya que el precio de la gasolina y las piezas de repuesto están por las nubes.

A principios de este año, el titular del Departamento de Ecología, Angel Garza, exhortó a carretoneros y operadores de pick up a que acudan a esas oficinas para elaborar un nuevo censo.

Este arrojó hasta el momento la cantidad de 540 personas dedicadas de manera particular al servicio de recolección de basura, la mayoría, aún con el “cavernícola” sistema de tracción animal.

TRASCIENDE FRONTERAS

El uso de caballos, burros y mulas para jalar carretones repletos de basura en Reynosa, ha trascendido fronteras. En Buenos Aires, Argentina, existe una asociación denominada “Proyecto Caballos Libres”, encabezada por una tal Laura E. Babyaczuk.

En el blog de esa misma organización, se puede ver la siguiente información, con una entrada que dice: “Reynosa, México. Animales de carga a golpe de latigazos”.

El texto de la nota dice lo siguiente: “En la ciudad mexicana de Reynosa, perteneciente al Estado de Tamaulipas, los burros y los caballos se encuentran desprotegidos, ya que no existe ninguna protectora de animales que los defienda.

Más de 300 animales, entre burros y caballos recorren diariamente la ciudad a golpe de latigazos lanzados por sus dueños, llamados “carretoneros” que no tienen ni idea de lo que es el respeto ni protección a los animales.

Algunas yeguas son obligadas a trabajar hasta el momento antes de parir, otras mueren después de terribles sufrimientos, como una yegua de 16 años recién parida que era golpeada a diario para que siguiera tirando la carreta.

El animal estaba desnutrido y tenía heridas después de caer varias veces al suelo. Este caso fue denunciado en sucesivas ocasiones. Los denunciantes comentan que los carretoneros hacen caso omiso al maltrato animal y se amparan en la necesidad de su trabajo.” En el blog se asegura que la misión del “proyecto Caballos Libres” es lograr que cese la tracción a sangre, o tracción animal, para tareas como la recolección y traslado de la basura.

Y aunque su enfoque es más bien dirigido a la protección de los animales, no deja de ser significativo que en países tan lejanos como Argentina sea conocida la problemática que se vive en Reynosa.

EL LADO IRONICO

En el último contrato firmado entre el Municipio y la empresa concesionaria PASA quedó establecido que a mediano plazo la basura sería industrializada, y en ese proceso entrarían como empleados los pepenadores y carretoneros actuales.

Con eso terminarían de facto los dos problemas que están íntimamente ligados: el de la limpieza pública y el de los carretoneros.

Por definición, un “carretón” es un vehículo construido principalmente con madera, al cual se le han adaptado uno o dos ejes de automóviles con sus respectivos pares de llantas.

Cuenta con una caja para depositar la basura, un asiento con un pequeño techo para el operador y dos varas gruesas y largas para sujetar al animal de tiro.

Los caballos, yeguas, burros o mulas son uncidos mediante correas y cadenas. Una vez listo el carromato, el operador toma un látigo elaborado con un pedazo de palo de escoba y una tira larga de hule de llanta.

Tras el primer azote, el animal empieza a jalar. Un carretón vacío puede pesar entre 250 y 300 kilos, pero al llenarse, alcanza la media tonelada.

En la página de Internet llamada “El Anecdotario”, se ironiza en torno a los componentes de lo carretones de Reynosa (ver fotografía).

En la actualidad, a más de dos meses de iniciar la presente Administración Municipal, los problemas de la limpieza pública y los carretoneros están lejos de resolverse.

Por un lado, el Municipio retomó la recolección de los desechos sólidos, pero la empresa PASA presentó un amparo y se prevé que haya demandas por los 41 millones de pesos que dicen que se les debe.

Por otra parte, los carretoneros, lejos de desaparecer, han venido a ser algo así como un elemento de apoyo para el Municipio, ya que aún no se llega a un nivel deseable de recolección y tratamiento de la basura.

No existe tampoco un plan para sustituir las obsoletas unidades de tracción animal por vehículos a motor, por el elevado costo y la falta de financiamiento.

Todo parece indicar que tendremos carretoneros por muchos años más.

 

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