REFLEXIÓN DOMINICAL

Antonio Fernández

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Jesús nombre que anima, alienta y consuela

…“Se le impuso el nombre de Jesús como lo había llamado el Ángel antes de ser concebido en el seno materno” … ( Lc 2, 21)
domingo, 31 de diciembre de 2017
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San Pablo adoctrinando a los siglos predica, que el Santo nombre de Jesús es vida y salvación; …“Por eso Dios lo sobre ensalzó y le dio el nombre que es sobre todo nombre, para que toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se doble en el nombre de Jesús, y toda lengua confirme que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre” … Inspirado por el Espíritu Santo ha expuesto el Apóstol el mandato de Dios, que el sublime amor del Padre a su Hijo es creer y abrigarse en este bien de su infinita misericordia.

San Pablo, impartiendo la enseñanza cierta, exalta el nombre que Dios dio a su amado Hijo, por lo que tiene el carácter sagrado de su divinidad, razón por la que el Apóstol reconoce en el nombre de Jesús su sabiduría eterna y bondad infinita, gozo que conduce al cristiano católico a mayor fe y amor a Jesús, pues en su nombre descansan bienes, gracias y dones en exceso que el pecador recibe para tranquilidad y armonía de su alma, expresa San Pablo;…“Sí no tengo amor, nada soy”…Desde luego el amor a Dios.

El valor espiritual de la salvación del alma tiene como única razón primordial en la vida del cristiano católico, al sembrar en su corazón la semilla de la fe, cuyo principio y fin está en el bienaventurado y dulce nombre de nuestro Salvador, designado por la divina voluntad de Dios, que creador de todo lo que existe, dio a su divino Hijo el dulce nombre de Jesús, nombre santísimo que será en el alma del cristiano católico, claridad luminosa avivará y elevando la fe en Dios su Creador, porque bendecido por Dios Padre, es garantía de confianza en amarle y servirle, guardando al interior del corazón su palabra, doctrina y mandamientos; el Santísimo nombre de Jesús, fuente inspiradora que alienta al cristiano católico acercarse al Señor en las adversidades y tribulaciones de la vida, suplicando por la oración, frecuencia de sacramentos, asistencia a la Santa Misa, práctica y perseverancia de las virtudes y clemencia reparadora, el cristiano católico ganará por el dulce nombre de Jesús, el manantial de la gracia de su generosidad y largueza de la palabra de Dios; el dulce nombre de Jesús, abriga el pensamiento y la vida diaria, al tomar los alimentos, salir y regresar a casa, al inicio y termino del trabajo, en las horas de estudio, emprender un viaje, esto es, en todo lugar, el Santo nombre de Jesús es el punto de partida del alma, al camino de salvación.


San Agustín instruye sobre el excelso y eminente Santísimo dulce nombre de Jesús;….“Rebasa los cielos”…El nombre de Jesús impera en el universo y en cada alma por que es el esplendor del Padre, majestad infinita; su nombre es Santísimo, porque Jesús siendo la pureza de la luz eterna, es para las almas el poder de salvación que viene al pecador al acudir cuando agobiado de sus penas encuentra el aliento y consuelo; el nombre de Jesús es Majestad sublime que manifiesta ser Rey de la gloria, su magnificencia absuelve y perdona al pecador arrepentido; el dulce nombre de Jesús es el sol de justicia, su amor es el faro de esperanza para las almas pobres de espíritu, los afligidos, los mansos de corazón, los que tienen hambre y sed de justicia, los de corazón puro, los misericordiosos, los inocentes perseguidos por causa del Señor, todos, abrigados en su nombre, empeñan su salvación en el dulce nombre de Jesús hijo de la Virgen María, María, madre del corazón hermoso, quien estimula y enardece al cristiano católico a descubrir con mansedumbre y humildad en el santísimo y dulce nombre de Jesús, compasión, comprensión y bondad.

Fijemos en nuestra mente este cuadro místico: María de rodillas, en oración, sus manos unidas a su corazón, sus ojos cerrados tienen no la oscuridad que todos tenemos, sino la perfección que mora al interior de su corazón, hilvana alabanzas que conmueven las entrañas de Señor, siendo de tal grado su arrobamiento, que en su corazón vive el corazón de Dios, como en una prisión de amor solo para ella.

María viviendo los momentos de meditación cautivada por el esplendor del Todopoderoso; se hace presente el ángel enviado a comunicarle, llevar en su seno al Hijo de Dios, que vendrá a cumplir su voluntad de salvar las almas del pecado, dispuesto por Dios su Padre reinará por toda la eternidad, confirma el ángel;…“No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo a quien pondrás por nombre Jesús”…El ángel en la Anunciación, revela el deseo de Dios a María Santísima, su vocación Corredentora, ha comunicado a nuestra Madre su participación en la obra redentora de la humanidad, y a la vez, el anhelado deseo de Dios, que a su Hijo se le imponga por sus padres el Santísimo y dulce nombre de Jesús como es su voluntad; bien es tener presente, todo deseo del Señor, que a nuestra comprensión pareciera ilógico, sin razón e importancia no se cumple, el cristiano católico pierde los bienes, gracias y dones atesorados, la razón es negar a Dios lo que Dios quiere, ¿Y qué es lo que Él quiere? Que obremos de acuerdo a sus mandamientos, en primera instancia, al no hacerlo se niega a Dios el deseo, de lo que Él quiere para nuestra alma, lo muestra y enseña a María: ¡Jesús es su nombre! María comprende que, en su nombre, Dios manifiesta donde radica la misión salvadora del mundo: es Jesús la luz que ilumina el camino de las almas.

El dulce nombre de Jesús es miel que endulza las amarguras y resequedades de la vida, conforta el alma y fortalece el dominio en las pasiones, vino al mundo el nombre de Jesús de parte de Dios, y dio poder a su nombre, constituyendo a Jesús en el Padre de los siglos futuros, mensajero del plan divino, que confirmo con la profecía de Isaías antes de la venida de Jesús, al decir;…”Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, que lleva el imperio sobre sus hombros, se llamará: “Maravilloso, Dios poderoso, Padre de la eternidad, Príncipe de la paz”…Dios proclama a su Hijo primogénito heredero de todo lo creado, la luminosa emanación señal de su gloria sostiene las almas por su palabra, así, en los Santos Evangelios menciona a María, en el pesebre de Belén, y en la Cruz del Calvario, por eso es Madre de la divina gracia y José Padre nutricio del Hijo de Dios.


María en su casa de Nazaret, hace su habitual momento de oración que aflora incesante de su corazón, asciende al cielo como el incienso del altar, la plegaria de María trasciende el espacio es deposita en la presencia de Dios, recibida con gozo, es del agrado en los confines celestiales.

La oración de María Virgen es la alabanza que no se detiene, ya desde ese instante está preparada la morada consagrada para el Hijo de Dios; de donde las apariciones de María a través de la Historia de la humanidad, son plegarias que apasionan y disponen el alma del cristiano católico, que reflejan el deseo del alma más pura, casta y sin mancha, que ha existido y existirá y haya pasado por este mundo, en su desprendido deseo de servir al Señor, compensa con igualdad de beneficios en el solemne momento de su agonía al pie de la Cruz Madre de la humanidad, dijo Jesús; …“Mujer, he ahí a tu hijo.

Después dijo al discípulo; He ahí a tu Madre”…Sin demorar se desprende más el amor de nuestra Madre por las almas a ella encomendada, sin detenerse en conducirlas a la presencia de su Santísimo Hijo Jesús.


María visita a su prima Isabel, a su regreso, José, su esposo aprecia su estado maternal, se dicen muchas hipótesis de la extrañeza en José por lo que ve; se habla de su desánimo y turbación, se sintió mal porque es posible habían convenido mantenerse célibes, los curiosos afirman, José se preguntó; ¿Por qué María en cinta? No es de dudar, sino meditar en el orden de las obras de Dios su perfección en cada uno de sus pasos, como se observa en las Sagradas Escrituras, es muy posible que antes de anunciar a María el deseo del Señor, envío Dios su mensajero a José comunicar la voluntad de Dios Padre, de dar su anuencia para obrar en María lo que el Espíritu Santo depositara en Ella, y José acepto, conocedor de la venida del Mesías enseñada en el Templo, conocido en Israel el comentario que corría de boca en boca, el momento que los oráculos anuncian la venida del Mesías, es del conocimiento de José, pero él siendo hombre justo, se sintió indigno de ser Padre nutricio del Hijo de Dios, también es posible, fuera la razón por la que pensó abandonar a María en secreto, muchos son los supuestos, pero posibles, más la guía esta enunciado por el evangelista en los Santos Evangelios.

A consecuencia de esa separación que está en el corazón de José, Dios fue puntual y el ángel se le aparece en sueños, para confirmar la voluntad divina dijo a José esposo de María; …“José, hijo de David, no temas recibir contigo a María, tu mujer, pues su concepción es del Espíritu Santo.

Dará a luz un Hijo, y tú le pondrás el nombre de Jesús; porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” …Apreciemos el orden del Señor, el mundo de hoy alejado de Dios, viviendo su maldad pecaminosa e incrédula no le permite entender la obra redentora de Dios.

Y tan pocos los que creen en Él, la inmensa humanidad no corresponde al bien que en él se encuentra, y la obstinación de no escucharlo es porque es pertinaz en su indiferencia ha perdió el valor espiritual de su salvación; por su falta de fe en Jesús, se niega así mismo hacer suyo el fruto que Él deposita en los corazones, no cree en la eficacia de su nombre, a pesar de esta negación, consecuencia del desconocimiento que existe en su interior, es incapaz de no ver está carencia su corazón, porque carece de fe; no poder razonar que obra de Dios es Cristo Nuestro Señor, porque carece de fe; la miseria de su corazón, es situación de la infelicidad que vive el incrédulo, aunque se mofe negando su realidad, su interior sabe que miente, porque carece de fe; pero Jesús derrocha magnificencia en bien del pecador, al que llama en sus tribulaciones, su voz clama en su corazón y conciencia.

El Profeta David catequiza; …“Dios y Señor nuestro, ¡Cuán admirable es tu nombre en toda la tierra!” … La Realeza de Jesús está para que el Sacerdote en su nombre absuelva perdonando los pecados al pecador; …“Como mi Padre me envío, así Yo os envío.

Y dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonaréis los pecados les quedan perdonados; y a quienes se los retuviereis, quedan retenidos “…
Instruye San Bernardino de Sena sobre el nombre de Jesús; …“El fundamento de la fe es el nombre de Jesús, mediante el cual somos constituidos hijos de Dios” …Nombre anhelado por los patriarcas y profetas, desde siglos esperaban con suspiros el nombre de Jesús, guardarlo en los corazones de las generaciones que han venido, están y vendrán al mundo.

En sencillas palabras San Lucas evangelista, da a conocer el momento en que le fue impuesto su Santo nombre; …“Llegado el día octavo, en que debía circuncidarse al Niño, se le puso el nombre de Jesús, nombre que le dio el ángel antes de ser concebido” … De donde creemos, el nombre de Jesús tiene significación profunda y elevada, confirma la causa y razón de la venida del Salvador al mundo, por eso, el nombre de Jesús está por encima de todo nombre.

San Pablo confirma y ratifica; …“Jesús significa: Dios y Salvador. Es el nombre más bello y más Santo”… La majestad de su nombre, en el incrédulo, es nombre terrible que calará siempre en su corazón.

Dice San Bernardo de Claraval; …” Se le llama con este nombre, no se le impone y de su misma esencia tiene el ser Salvador” … Cumpliendo lo dispuesto por Dios, su nombre es liberación en las almas: Jesús, Hijo de María, nuestro libertador de la ley abominable y repulsiva del pecado yugo de satanás, es la fuerza contraria al pecado que venció derramando su preciosísima sangre; Jesús nuestro libertador, nos dio las llaves de la libertad del pecado por la gracia, que no es otra cosa, sino la fuerza liberadora de Jesús; la gloria, el estado definitivo de esa humana libertad.

¿Cómo corresponder a los bienes que nos concede? Dando gracias continuas al Señor; corresponder a su amor con amor; imitar su vida de santidad, humildad y amor al prójimo; invocar su Santísimo nombre al advertir el peligro de perder la libertad que nos ha concedido.

¿Cómo obtener el habito a la dulce devoción del Santísimo nombre de Jesús? En todo acto de la vida diaria, nuestros labios pronunciar el manjar que deleita no el paladar sino el corazón pronunciar con fe su nombre, dice San Bernardo; …” Armonía para el oído” …
La humanidad camina entre pensamientos confusos, causa de su mala conducta; problemas de familia, del trabajo e inseguridad, perversión y depravación de costumbres, adulterio y drogadicción, crímenes y abortos, corrupción e inmoralidades y más son causa de angustia, así marcha la humanidad, ahogándose en un mar tempestuoso, donde cada vez le es más difícil -porque no quiere-encontrar el madero de Cristo Nuestro Señor para asirse a él y salvarse de los males causados por su ignominia, indolencia y tolerancia al pecado, la realidad es que con esta actitud, no existe la fuerza espiritual que la ayude superar su propia crisis moral a reencontrar su salvación.

¿Dónde está el porqué de su incredulidad? La pérdida de la fe, el mundo ya no cree, no quiere pensar en su vida después de morir, se alarma del que muere, pero no cree que por la vida que hoy lleva, en la otra estará perdido eternamente, ¿Por qué no vislumbra la humanidad este destino al que ve como cosa ficticia e irreal? Cuando se le dice que hay un Dios que nos ama y al morir Él nos salvará a pesar de la vida voluptuosa y de perdición que se llevó, su incredulidad dice; ¡Fabuloso! Pero la realidad es otra, sino hay arrepentimiento en la humanidad, aferrada a una vida cómoda no reaccionara en el bien que hoy tiene a su alcance, Dios quiere que las almas vivan eternamente, y no se pierdan; Dios es misericordia y comprensión en vida del pecador, después es justicia; hoy en tu existencia es Padre amoroso, preocupado de tu mala vida, paciente ve que aceptas su benevolencia, pero como tú la humanidad continua estas atenazada y aprisionada en su incredulidad y vida hedonista, llegará el instante en que las lamentaciones no tendrán valor, por no escuchar en tiempo la voz de Dios, quienes escucharon, permanecen a lado de Jesús, recibirán no fuentes, sino torrentes de bienes que emanan del Santísimo y dulce nombre de Jesús Hijo de Dios.

Dice San Pablo; …” Todo el que invoque el nombre del Señor será salvó” … Porque Jesús es nombre que anima, alienta y consuela
hefelira@yahoo.com

 

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