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Juventud violenta y cómo resolverlo

De acuerdo con datos del Banco Mundial, desde 2008, la violencia se ha incrementado fuertemente en México
miércoles, 31 de enero de 2018
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(Agencia Informativa Conacyt).- De acuerdo con datos del Banco Mundial, desde 2008, la violencia se ha incrementado fuertemente en México.

Elena Azaola Garrido, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), ha trabajado 40 años especializándose en temas relacionados con la violencia y criminalidad en el país, a través de estudios sobre la participación de las mujeres y jóvenes en conductas delictivas, políticas de seguridad, instituciones carcelarias y de policías.

Mediante un informe especial hecho para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y que lleva por nombre "Adolescentes: vulnerabilidad y violencia", el CIESAS presenta un panorama sobre estas condiciones que enfrenta una porción significativa de la población adolescente en México.

Adolescentes vulnerables

En los últimos años, Elena Azaola ha trabajado en estos temas de adolescentes donde oficialmente se les conoce como “adolescentes en conflicto con la ley”, particularmente dicho término está enfocado en aquellos jóvenes que están privados de su libertad por haber cometido delitos graves o violentos.

Para comprender este tema desde el punto de vista antropológico, buscaron directamente a las personas involucradas y se dedicaron a la recolección de testimonios y circunstancias vividas en su entorno que llevaron a los jóvenes a cometer los delitos violentos por los cuales están culpados.

Se explica que un niño o niña que ha crecido en pobreza y con difícil o nulo acceso a educación de calidad y oportunidades que le permitan involucrarse en actividades productivas que fomenten su sano desarrollo, tiene una probabilidad alta de envolverse en un círculo de violencia que continuará en su vida adulta.

De acuerdo con la investigadora, la adolescencia y juventud en general es una etapa en la que no se ha completado un proceso de maduración y estudios recientes de las neurociencias demuestran que el proceso de maduración cerebral no logra completarse sino hasta después de los 20 años.

Se necesita mayor apoyo

De acuerdo con la doctora Azaola, no se invierte lo suficiente en la población adolescente o infantil para asegurar que todos los niños estén protegidos, que no abandonen su hogar, en caso de sufrir de violencia que sean atendidos, que no abandonen la escuela y que existan programas educativos adecuados para no desertar.

Los jóvenes, dijo, tienen una fuerte atracción por las armas, los coches y que los altos bandos delictivos gocen de reconocimiento social o estatus en sus comunidades.

Esto es algo que los chicos aspiran tener y es por estas características propias de la adolescencia y su alta maleabilidad que se dejan llevar por lo que los grupos delictivos les dicen, les atrae la adrenalina, andar en coches y retar a la autoridad.

Cuando las autoridades no tienen una respuesta apropiada para ellos, hace que los problemas se multipliquen y ellos continúen perteneciendo a esos grupos y las consecuencias que pueden tener los adolescentes cuando no reciben el apoyo dentro de los centros penitenciarios son múltiples.

Propuestas para resolver las problemáticas

Dadas las cifras y las circunstancias presentadas en la investigación realizada por el CIESAS, se considera importante que existan trabajos por parte del gobierno para que se sumen esfuerzos en la prevención, con el objetivo de evitar que los números crezcan y que haya más jóvenes involucrados en actividades criminales.

De acuerdo con la especialista, en primer lugar se debería buscar una atención a la primera infancia, “debe haber fuertes sistemas de apoyo para las familias que no pueden hacerse cargo de sus hijos o para que estos chicos no abandonen sus casas y no tenga que haber niños en situación de calle”.

Considera necesario que haya medidas en el sistema educativo, en el sistema de salud, que el tema de las drogas sea atendido como un problema de salud y no como un problema delictivo.

Elena Azaola comentó que uno de los problemas que tienen los jóvenes apunta a carencias de programas que no hubo en su momento, como los chicos con padres que consumían alcohol o drogas no tuvieron un programa de atención que ayudara a ellos mismos a cómo enfrentar el tema.

Este tipo de problemas tiene mucho que ver con la falta de educación de los padres, con sus salarios y ocupaciones, su vida en situaciones con mucha precariedad tiene tal impacto que lleva a los chicos a tener vidas como las que ya se describieron anteriormente.

La doctora Azaola consideró que lo importante sería que a partir de este trabajo se desencadenen políticas y acciones que involucren a organizaciones de la sociedad civil, instituciones de gobierno y que el conocimiento sirva para alimentar esas políticas y que estas se hagan con base en datos, diagnósticos y evidencias y no desde el escritorio.

 

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