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Artistas de las calles un modo de subsistir

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Recordando sus años dorados encontraron la manera de solventar sus necesidades
lunes, 17 de junio de 2019
Por: Tania Castillo
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Un escape de su realidad y una forma de solventar sus necesidades, es lo que para ellos representa el salir a las calles a mostrar alguna de sus habilidades artísticas; ya sea tocando un instrumento, cantando, dibujando o desarrollando una rutina, estos personajes regalan un momento de entretenimiento a la audiencia a la vez que se ganan unas monedas para subsistir.

Son pocas las personas que tienen el detalle de acercarse a platicar con ellos, a detenerse unos minutos a admirar el proceso creativo, o disfrutar la tonada que interpretan, y también son pocas las que deciden sacar una moneda de su bolsillo y ponerla en la bandeja del artista callejero.

Reynaldo Cruz Quiroz se dedica a tocar la guitarra y cantar música norteña desde hace 7 años. Todos los días toma la pesera para dirigirse desde el Olmo hasta la Peatonal Hidalgo, ahí, junto a un compañero que elabora pulseras, permanece en las horas de la mañana.

Regularmente se mueve de forma independiente, aunque a veces hay quienes se ofrecen a acompañarlo en su recorrido.

Reynaldo padece ceguera. Desde que nació sufrió de glaucoma, y aunque al principio sí tenía un porcentaje de su visión, esta enfermedad finalmente lo dejó completamente invidente.

Aunque tiene familiares, prefiere no ser una carga, y al no poder acceder a una fuente de empleo estable decidió hacer uso de su talento y salir a las calles buscando una forma digna de ganarse un peso.

“No me dan otro empleo por mi discapacidad, si lo pudiera hacer no me darían la posibilidad de desarrollarlo, y por eso me dedico a esto, es lo que sé hacer”.

En ocasiones tiene suerte y es invitado a los restaurantes cercanos para amenizar el desayuno de las familias. Reconoce que el dinero que reúne no es mucho, pero le alcanza para comer y pagar lo más elemental, y con eso le es suficiente.

“Hay momentos buenos y momentos malos, como todo, no me quejo, tiene uno que administrar el dinero nada más…aquí el secreto está en que aprenda uno a gastar el dinero y ponerse metas, las que puedas lograr, el secreto es que sepas trabajar y seas una persona honrada y humilde”.

Este músico aconsejó a quienes estén pasando un momento difícil o que al igual que él tengan una discapacidad, a no rendirse ante las circunstancias, a aprovechar cualquier habilidad o talento que tengan para ganarse la vida y a cuidar el poco o mucho dinero que tengan para no depender de nadie más.

“Hay que estar contentos con lo que somos, y con que no nos falte el pan de cada día”, finalizó.

Otro de los músicos conocidos de la zona Centro, es Héctor; él hace uso de su guitarra y una bocina portátil para llevar canciones de amor a quienes cruzan su camino o descansan en la Plaza Principal.

Al igual que Reynaldo, tiene condiciones de salud que le impiden trabajar en un lugar estable, y con su experiencia como músico se animó a salir a las calles a pedir una moneda.

Él cuenta que en sus años dorados exponía su música en los grandes restaurantes de la ciudad y establecimientos asentados en la zona rosa, con el paso de los años estos sitios fueron cerrando, y con ello se acabaron las buenas oportunidades para Héctor, quien dice que en total tiene 58 años dedicándose a la música.

“De chiquillo traía eso de cantar y bailar, después una persona me oyó cantar y le gustó, y esa persona me mandó a Monterrey a estudiar, ahí aprendí; ya cuando me vine para acá fue diferente, antes aquí había mucho, hoy casi no hay, muchos empresarios ya se han ido a otras partes, pero si sigues siendo honrado te va bien”.

Su decisión de entonar sólo canciones de amor es con el deseo de contagiar de una sensación de bienestar a quienes lo escuchan, con la posibilidad de alejar sus mentes de un mal rato.

“Si la voluntad es ayudarme que bonito y si no, ni modo, yo los amo a todos… quiero que se cuiden mucho y que Dios me los bendiga”.

Entre los exponentes de arte en las calles también hay jóvenes que ante la falta de oportunidades utilizan los espacios públicos para demostrar su talento, para sacar la emoción que vive en sus almas; pero que, tras varios minutos de expresión, regresan a la cotidianidad, a un trabajo estable que les brinda la posibilidad de tener mejores condiciones de vida, pero que no es su pasión.

Esto es sólo una muestra de las muchas historias que se viven en el corazón de Reynosa, mensajes de que el arte tiene el poder de mantener vivo a un ser humano, no sólo por la posibilidad de ganar algo de dinero sino por la oportunidad de expresar lo que vive en sus corazones.

 

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