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Antirretrovirales: vitales contra el VIH

Cuando existe desabasto de medicamentos para el VIH, llamados antirretrovirales, el problema no sólo es asunto de las personas que reciben este tratamiento actualmente
martes, 16 de julio de 2019
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Agencia/Reforma
Cuando existe desabasto de medicamentos para el VIH, llamados antirretrovirales, el problema no sólo es asunto de las personas que reciben este tratamiento actualmente, sino que afecta a toda la población, sin importar si se vive o no con el virus.
El que los pacientes tengan acceso y apego a estos inhibidores del virus de inmunodeficiencia humana, que causa el sida, es una de las vías que los científicos han encontrado para disminuir la cantidad de virus presente en la sangre y frenar las probabilidades de transmisión.
"Hay evidencias contundentes de que las personas que viven con el VIH, con una carga viral indetectable, no pueden transmitirlo mediante el intercambio sexual", indicó Onusida desde el año pasado.
"Entre 2007 y 2016 se llevaron a cabo tres amplios estudios sobre la transmisión sexual del VIH entre miles de parejas, en las que uno de ellos vivía con el VIH y el otro no. En dichos estudios no se produjo ni un solo caso de transmisión sexual de una persona que viviera con el VIH con supresión vírica, a su pareja seronegativa".
En México, a pesar de que el acceso a estos medicamentos está por ley garantizado para todas las personas que han sido diagnosticadas, frecuentemente se presentan situaciones de desabasto en los servicios de salud pública.
Las más recientes fueron este año, cuando en diferentes estados de la República se denunció la falta de medicamentos.

En Tamaulipas, Nuevo León y Ciudad de México hubo señalamientos de este desabasto. Las autoridades indicaron que la razón del problema fue un ajuste en el control de los medicamentos.
Acceso y constancia son vitales
Jesús Eduardo Elizondo, investigador de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tec de Monterrey, y quien ha realizado diferentes investigaciones sobre VIH, señala que el acceso y el apego de los pacientes a los antirretrovirales es vital.
"Cuando el paciente deja de tomar el tratamiento, le da la oportunidad al virus de replicarse", indica.
"Y al momento que se replica, empieza a afectar a las células del sistema inmunológico, comprometiendo la salud general del paciente, ya que puede tener una enfermedad asociada precisamente a la infección del VIH".
El paciente está vulnerable a adquirir cualquier tipo de infección, ya sea por virus, bacterias, hongos o parásitos.

Puede ser una diarrea, una infección respiratoria, neumonía o el desarrollo de un cáncer. Esto dependerá de qué tan afectado está su sistema inmunológico.
Mientras más afectado esté, las enfermedades asociadas son de mayor riesgo para la vida del paciente.
"Si el paciente toma un día sí, dos no, y uno sí (los antirretrovirales), es decir, no tiene una buena adherencia, lo que se está haciendo es una presión biológica en el virus, y el virus va a reaccionar con una mutación", explica Elizondo.
"La mutación va a conferir una resistencia al medicamento que está tomando el paciente, de tal manera que no va a tener una efectividad el tratamiento".
En las farmacias de alta especialidad los antirretrovirales pueden conseguirse, pero su precio no es accesible para la gran mayoría de los pacientes, pues el costo alcanza de 800 a mil dólares mensuales.
Parteaguas en el tratamiento
En la historia del VIH sida, cuyos primeros años aparecieron hace casi cuatro décadas, los antirretrovirales han representado un parteaguas en el tratamiento.
Antes de su llegada a México, la supervivencia de los pacientes diagnosticados con VIH era de un año.
A partir de 1996, el acceso progresivo a un nuevo grupo de antirretrovirales, conocidos como inhibidores de proteasa, cambió radicalmente el pronóstico de las personas con VIH.

Se demostró que estos inhibidores, combinados con los medicamentos existentes, lograban retrasar el daño del sistema inmunológico y mejorar sustancialmente la calidad de vida de las personas con el virus.
A partir de este momento la condición se ha convertido en crónico degenerativa, como la diabetes o la alta presión.
"Hoy en día, en un paciente con buena adherencia al tratamiento antirretroviral, las expectativas son iguales que el resto de la población que no tiene VIH", indica Elizondo.
Al hablar del impacto de los antirretrovirales se suele pensar en un cierto sector de la población.

Aunque las estadísticas siguen siendo mayormente altas en hombres que tienen sexo con hombres, también hay mujeres, bebés, niños y jóvenes con VIH que necesitan de este tratamiento.

 

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