REFLEXIÓN DOMINICAL

Antonio Fernández

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La fuerza de la semilla

…"El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró grano bueno en su campo"… (Mt 13, 24 )
domingo, 15 de noviembre de 2020
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San Juan Crisóstomo instruye y adoctrina a los tiempos;"¿De qué provino, pues, decidme, que se perdiera la mayor parte de la siembra? Ciertamente que no fue por culpa del sembrador, sino de la tierra que recibió la semilla; es decir, por culpa del alma, que no quiso atender la palabra.

El fruto de la vida eterna es la semilla de Dios y de la tierra del hombre. Vamos analizando y examinando la instrucción del Doctor de la Iglesia llamado "Boca de oro" por su elocuencia, valoremos el hecho que tenemos; "Dos jóvenes citadinos invitados por un compañero de la preparatoria a su granja el fin de semana, paseándolos por el campo les mostró los cultivos de hortalizas, árboles frutales y la siembra del trigo que abarcaba una extensión de bastantes hectáreas, de los cultivos de hortalizas el amigo estaba encargado por su padre en el cuidado y cosecha, quien fue explicando el procedimiento de siembra con demasiada facilidad y habilidad que uno de los amigos entusiasmado le hizo bastantes preguntas.

A los días, su amigo se convirtió en un nuevo sembrador, emocionado comentó a su compañero invitado, compré semillas de zanahoria, pepinos, y más, todas las sembré aprovechando que en el patio trasero de casa hay tierra, formé cuadros como tiene en la hortaliza de su granja y en cada uno deposité las semillas de acuerdo a su género siguiendo las instrucciones anotados en los sobres.

A la semana se localizan los amigos y pregunta al nuevo sembrador por su siembra, animado le dice: están desarrollándose se ve muy bonito el lugar con las hojitas verdes parecen unos copetitos que brotan de la tierra.

A los días se vuelve al nuevo sembrador que está triste; ¿Qué te paso? El nuevo sembrador responde: las plantas todas se secaron, ¡No sé que sucedió! El amigo dice vamos con el agricultor platícale lo que sucedió, en efecto escuchó paciente hasta que terminó, preguntó; ¿Revisaste la tierra? ¿Escarbaste para ver si era buena tierra? Sí es una plaga, eso no es posible esta aparece cuando la planta está tierna la extermina, creo que es la tierra, el nuevo sembrador hizo lo que se le recomendó y encontró que había tierra sólo por encimita, lo demás era escombro con que rellenó el patio, entendió la causa de lo sucedido a las semillas.

Pregunta San Juan Crisóstomo;"¿De qué provino, pues, decidme, que se perdiera la mayor parte de la siembra? Ciertamente que no fue culpa del sembrador, sino de la tierra que recibió la semilla; es decir, por culpa del alma, que no quiso atender a la palabra.

San Juan Crisóstomo especifica con verdad que el fruto de la vida eterna está en la semilla, sola no podrá germinar sin la ayuda de la tierra ya que su participación es para germinar el fruto de la semilla por ello dice: "Dios y el hombre" Cierto, de Dios le viene todo al hombre, viene a su alma, a su cuerpo y todo lo que en él se encuentra como que cada día los médicos descubren nuevas funciones en sus órganos que no se conocían, a nuestra vista no los vemos pero al saberlo nos resulta increíble porque el conjunto de funciones trabajan para que la vida en el ser se conserve, así fueron los requerimientos de la perfección de Dios Nuestro Señor al depositar el alma sembrar la semilla de la fe en el cuerpo creado por Él, por ello es reconocer, el cuerpo que llevamos no es de nuestra propiedad, es obra de su misericordia, ha sido Él quien deposita la semilla más importante para bien del alma: la fe en Cristo Nuestro Señor será esperanza firme y de nuestra parte cultivarla como Él desea.

La confianza en las cosas del mundo es mal consejo porque despierta la flaqueza, debilidad y miseria humana para hacer creer que como Dios me ha creado; "ya estoy salvado" falsedad pensar así, el camino por el mundo tiene infinitos obstáculos que agreden el alma para hacerla perder su destino final, vencer el mundo es recuperar y retener el camino a la eternidad, ello implica esfuerzo, constancia y perseverancia en la fe, es triste en muchos sea una carga pesada pensar y obrar, porque al no mantenerse en esta idea es error mortal que la flaqueza envuelve y hace pensar lo que en condiciones normales por la fe se desecha, la apatía y la pereza hacen que alma y cuerpo sean ociosas en razonar para continuar viviendo en el error que aleja al pecador no atreverse entender, en no valorar que se está en el mundo para luchar por la salvación eterna del alma, sumidos en la oscuridad no encuentra la luz que guíe al cambio de vida, la razón de los bienes del alma son para la salvación eterna, la cizaña sembrada al lado de la semilla del Señor, obligado hacerla de lado cuando confundido exclame: "Tengo mi vida he de disfrutarla, poseeré lo quiero y gozaré a mi modo.

La vida se vive una sola vez pero el deleite ata y frena aun así piensa: "no encerraré mi vida y que me impiden hacer lo que quiero hacer" no se ahonda en el motivo de porque estoy en el mundo, esta y en él no por mérito propio, nadie lo obtuvo al venir al mundo, fue la voluntad de Dios Nuestro Señor.


En el cristiano católico es cumplir su doctrina y mandamientos y apegar la vida a la enseñanza del Santo Evangelio cumplirá la misión de salvación en su paso por el mundo, por ello es no olvidar que Dios Nuestro Señor ha depositado bienes, gracias y dones unidos a las potencias del alma (memoria, entendimiento y voluntad) son los medios por los que el cristiano católico obrara lo bueno y evitará lo malo, razonara lo que debe hacer y rechazar lo que no debe hacer así conducirse por el camino escabroso del mundo, esto y mucho más Dios Nuestro Señor entrega a cada ser humano desde el primer suspiro en este mundo para luchar y en el vencer para ganar la felicidad eterna que Cristo Nuestro Señor prometió a sus Apóstoles y a las almas que quieran ser justas y santidad; Creed en Dios, creed también en Mí.

En la casa de mi Padre hay muchas moradas; y sí no, os lo habría dicho, puesto que voy a preparar lugar para vosotros. "Por la fe es creer y tener confianza que Dios Padre tiene reservadas las habitaciones del cielo para el cristiano católico.

Lo expuesto requiere un cambio radical o sea total a la vida efímera y pasajera que se ha llevado o se lleva, evitando continuar en ella reconocerse ser el pecador que necesita lo esencial para todo impedimento que bloquea llegar a su arrepentimiento, ya que los males del alma son los del mundo son obstáculos que merodean como lobos disfrazados con piel de oveja, para valorarlos están en la avaricia y codicia, ambición, egoísmo y cicatería y muchos más que cuando se profundiza en la conducta se descubren esos y más males que nos tienen atados e incitan a dejar de lado sus deberes para con Dios Nuestro Señor, vida que conduce el alma al camino equivocado se conservarse en él.
El mundo obra a la ligera en sus obligaciones con su Creador sin considerar que es el Padre que todo lo que se posee en todos los órdenes de la vida vienen pero se ignora, en cambio le digan a la persona tendremos un reventón, un viaje, un buen negocio, las ofertas del buen fin, el nuevo celular ahí sí que hay esfuerzo y hasta lucha y sacrificio, pero eso es efímero y pasajero, escuchar decir esto es como para recibir primero maldiciones y según la pasión golpes y será el mundo más irritado, se dice ve y obtén todo eso que quieres pero no te alejes de Dios y cumple tus obligaciones como cristiano católico, ni para decir lo que se dirá, pero otros aparentaran decir, "tienes razón" para salir del paso y no ponerse en evidencia, otros asistiendo a la Santa Misa escuchan del Sacerdote la predicación de la palabra de Cristo Nuestro Señor, se conmueven y emocionan surgiendo en su interior una agitación, que quisieran en ese momento salir y hacer lo más impactante que impresione a Dios Nuestro Señor, pero Él no busca ese vestigio fugaz, quiere descubrir la verdadera fe al interior del corazón, no debiéramos perder de vista el deseo de Dios Nuestro Padre.

A diario se encuentra con actitudes que son causa de dolor en su Sagrado Corazón, el error vano es no pasar sino permanecer en la pasividad y desesperarse de no hacer "ese algo”, el joven sembrador escuchó a medias y no puso atención e hizo lo que pudo con sus semillas, se apoyó en sus capacidades, pero no ahondó en revisar el lugar donde sembró, así la humanidad ve y escucha, quiere y no quiere su obligación como hijo creado por Dios que amoroso dijo; "Velad y orad, para que no entréis en tentación.

El espíritu, dispuesto (está) más la carne es débil". Por ello es reconocer que la euforia es momentánea ver surgir los copetitos de su siembra como las flores llamadas amor de un rato se secaron perdiéndose para siempre.
Dios Nuestro Señor siembra su doctrina y mandamientos que habrán de madurar en las almas, conociendo de la naturaleza humana sus miserias, debilidades y mezquindad, espera paciente el retorno del alma a su redil, siempre atento y amoroso es su misericordia y clemencia, perdonar las penas debidas por los pecados, su Sagrado Corazón es toda comprensión y generosidad, manso y humilde tolera la ofensa pecaminosa, y será por la gracia que el ser humano logre en su alma la bienaventuranza eterna por la fuerza intima de la semilla que cultivo fructificará en su corazón.

De ello nos refiere San Juan Crisóstomo. Con voluntad tú puedes evitar que crezcan y hacer de la riqueza el uso conveniente. Por eso el Salvador no habla del "mundo" sino de los afanes, no de la seducción de las riquezas.

No acusemos pues a las cosas en sí mismas, sino de nuestra conciencia" En este pasaje de la peregrinación de Jesucristo Nuestro Señor por el mundo impartirá la parábola de la cizaña del campo, en ella nos da a conocer la forma en que las almas avanzan en su paso por el mundo.

Quede claro, vivir en este mundo placenteramente no es el fin por el que estamos en él, se viene al mundo a luchar y a ganar la vida eterna, lo demás son trivialidades, pero el timorato, pasivo y cobarde, indiferente y desinteresado, como el convenenciero y oportunista evita verse envuelto en acciones donde puede perder sus logros y satisfacciones materiales de los que ha hecho habito de vida, por eso no arriesga ir a la vida espiritual la que evita y celosos cuidad el logro material, calculador en lo que quiere hacer, decirle que está mal o demostrarle que su conducta es una afrenta a Dios que agrava su alma, se retrae evitando el trato personal, ¿Qué podemos decirle? Nada, porque llegará el momento en que entenderá el error, este pasaje en lo que Jesucristo Nuestro Señor da conocer que su misericordia y benevolencia es infinita.
Expone el Evangelista; "Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró grano bueno en su campo.

Ese hombre es Dios Nuestro Señor que da los medios a cada alma sin excluir a ninguno recibe el "grano bueno”. Entonces nada hay que murmurar, esos bienes están depositados en nosotros no en las cosas o en los animales, sino en el ser humano.

Continúa el Evangelista; "Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo, sobresembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó, pues, la hierba y dio grano, apareció también la cizaña".

Surge un problema inesperado ¿Qué ha pasado? Aparece la cizaña en un campo fértil donde sólo se ha sembrado grano bueno.

Apreciando este hecho, analicemos los actos de nuestra vida: en ellos hay actos buenos y malos, los primeros serán menos los segundos muchos reconociendo que a voluntad se realizaron, los segundos incitados por la tentación y melosidad, en los primeros el arrepentimiento recuperó el bien perdido convertido en tesoro que abona, unos y otros no han cesado de continuar sucediéndose en nuestra persona, los primeros al paso del tiempo los esquivamos y se cae en brazos de los segundos, reconociendo en este obrar el esfuerzo de desechar los segundos, la cuestión de la fortaleza espiritual continuará mientras el cristiano católico no se afirme en la fe y confianza en Dios Nuestro Señor, luego detener el hoy se hace y mañana quiero hacerlo lo que no va hacer, siendo cada vez más frecuentes los segundos que los primeros, al tiempo se comprenderá que vivimos una lucha interior en todo momento que se evitó a pesar de decir de palabra no, la tentación lleva al sí, porque nos cansamos adquirir los primeros, estamos obligados como hijos de Dios dar preferencia al grano bueno que el entendimiento lleva a cultivar por la doctrina y mandamientos del Señor fuente de inspiración salir airosos de estos trances.
Volviendo a la parábola que nos dice: "Y fueron los siervos al dueño de casa y le dijeron: Señor ¿no sembraste grano bueno en tu campo? ¿Cómo entonces, tiene cizaña?".

Alarmados acuden al Señor a quejarse temiendo se pierda la siembra, es inconcebible en ellos haya nacido al lado del grano bueno, uno malo que perjudicará, la pregunta que impera en la voluntad de los sembradores: ¿Quién sembró la cizaña? Sembramos grano bueno, no había grano malo, no había nada en la tierra es fértil.

Profundizando en ello el Señor está diciendo, así es el paso que encontrarás en el peregrinar de tu vida, aparecerán ante ti cosas que van a descontrolar tu vida y arrepentido dirás: "¡Perdón Señor! ¿Por qué me dejé llevar, no debí haberlo hecho? Pero lo hiciste, en tu interior hay una batalla, el bien y el mal lucha dentro de ti por la salvación de tu alma o por hacerte perderla, es parte de la prueba de fidelidad hacia Mí dirá el Señor, te he dado los medios válete de ellos para salir vencedor, Yo lo deseo y lo espero de ti, si caes arrepiéntete, ve al sacerdote y confiesa tus pecados y vuelve a Mí que soy la vida eterna, no te sorprendas de caer, porque levantado te amo más".

Les respondió: Algún enemigo ha hecho esto. Le preguntaron: ¿Quieres que vayamos a recogerla? Mas Él respondió: No, no sea que, al recoger la cizaña, desarraiguéis también el trigo.

La preocupación y aflicción por la ofensa a Dios en el cristiano católico es dolor y pena, el Señor paciente quiere que el pecador rectifique y evitará al cegador cortar lo bueno que ha atesorado.

Exhorta a la cautela; "Dejadlos crecer juntos hasta la siega. Al momento de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y al trigo juntadlo en mi granero.
San Juan Crisóstomo va al punto nuestros actos a meditar y encontrar la superación; "Tú mismo ves la causa de todo no es el sembrador, ni la semilla, sino la tierra que la recibe, es decir, las disposiciones de nuestro corazón.

También ahí la bondad de Dios para con el hombre es inmensa puesto que, en lugar de exigir una misma medida de virtud, acoge a los primeros, no rechaza a los segundos y da lugar a los terceros.

"La enseñanza de Cristo Nuestro Señor, está diciendo, escucha mi palabra y guárdala como mi Madre y San José en tu corazón, ¡Sí! Guárdala fielmente en tu memoria, entendimiento y voluntad, para que aunado a tu valentía como alma creada por Mí desprecies al mundo y sus riquezas sus tentaciones y sus perversidades dejando de lado esos amores hagas de la fuerza intima de la semilla que he sembrado en ti; Palabra de vida eterna.
hefelira@yahoo.com

 

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