Vida  /  Sociedad
0
Votos
Nota Aburrida
Nota Interesante
Golpe de calor: cómo esquivarlo

Imagen Siguiente
La opción saludable para los menores es sencilla: tomar agua.
jueves, 23 de mayo de 2024
Comparte esto en Facebook
Comparte esto en Twitter
Comparte esto en Digg
Enlarge Font
Decrease Font

Agencia/Reforma

Médicos especialistas en urgencias y en pediatría responden a dudas para orientar y estar alerta de frente a las intensas temperaturas.

¿QUÉ ES GOLPE DE CALOR?

El golpe de calor es el trastorno más grave causado por calor. Su mortalidad va del 3 al 5 por ciento, pero se incrementa en aquellos con factores de riesgo, como personas de la tercera edad, señala Daniel López Tapia, especialista en urgencias médico quirúrgicas.

"Es cuando el cuerpo pierde esa capacidad de regular la temperatura y puede llegar a una temperatura corporal de hasta 40 grados, cuando la temperatura normal oscila en 36.5", dice el también ex presidente de la Federación Latinoamericana de Medicina de Emergencias.

"Se empiezan a afectar todos los órganos", advierte.

Un golpe de calor no sólo le pasa a personas expuestas al Sol. Le puede ocurrir a alguien que está en su casa o en un vehículo sin aire acondicionado, afirma Gerardo Garza Garza, especialista en urgencias médicas que labora en unidades del IMSS y en Swiss Hospital.

"Como urgenciólogo el año pasado me tocó recibir a muchos pacientes por golpe de calor y la mayoría era gente que vivía en techos de lámina y sólo tenían abanico", indica.

"Era gente de escasos recursos, de la tercera edad, que tienen poca regulación a la temperatura".

El urgenciólogo Garza Garza dice que los abanicos sólo mueven el aire, no lo enfrían, por lo que en condiciones de calor extremo el aire caliente sobre la piel puede ser contraproducente: no baja la temperatura y puede aumentar la sensación de calor.

¿CUÁNDO ACUDIR A URGENCIAS?

Si la persona comienza con una respiración agitada, al contacto se siente caliente, tiene cambios en su tono y textura de piel, presenta alteraciones de conciencia o está somnolienta, debes llevarla de inmediato al hospital, coinciden los médicos urgenciólogos.

"Esto nos habla de una deshidratación importante y la persona no va a poder tomar líquidos vía oral, porque si no está alerta totalmente, corre el riesgo de que con los líquidos que tome se pueda broncoaspirar", apunta López Tapia.

En unidades del IMSS, dice Garza Garza, ya instalaron congeladores para poder bajar la temperatura de los pacientes.

"En los hospitales del Seguro Social ya tienen en urgencias congeladores con hielos, termos, sábanas congeladas, atomizadores con agua helada para el paciente".

¿QUIÉNES ESTÁN MÁS EXPUESTOS?

Niños y adultos mayores son las poblaciones con mayor riesgo a un golpe de calor.

Pero aunque estés fuera de estos grupos, hay condiciones que te hacen más propenso, de acuerdo a los especialistas.

"Hay gente que tiene problemas para sudar y el sudor es un mecanismo de defensa, entonces quienes tienen enfermedades en las que no pueden sudar adecuadamente (tienen más riesgo)", señala el urgenciólogo Garza Garza.

Las personas con diabetes tienen también riesgo mayor, añade, porque pierden sensibilidad frente al calor.

El especialista López Tapia indica que un golpe de calor le puede dar a una persona deportista si no sigue las recomendaciones adecuadas de hidratación y baja exposición al sol.

"Aunque tengan una buena condición física, el problema no es ése, el problema no es la condición física, sino la exposición prolongada a altas temperaturas", afirma.

¿POR QUÉ LOS NIÑOS SON MÁS PROPENSOS A MALES POR CALOR?

El pediatra Felícitos Leal, del Hospital Zambrano Hellion TecSalud, explica que los bebés y los niños se adaptan más lentamente al calor.

Explica algunos motivos:

- Sudan menos que los adultos porque sus glándulas sudoríparas no han madurado y la sudoración es un mecanismo importante que usa el cuerpo para mantenerse fresco.

- Tienen tasas metabólicas más altas que los adultos, lo que se traduce en mayor producción de calor.

- El cuerpo de los pequeños genera más calor cuando hacen ejercicio.

- Los niños y adultos mayores tienen más dificultad para darse cuenta cuándo deben de quitarse capas de ropa en un ambiente caliente y cuándo deben de tomar más líquidos.

¿CÓMO SABER QUE UN NIÑO ESTÁ DESHIDRATÁNDOSE?

"Porque deja de orinar, los niños deben de orinar al menos cinco veces al día, o su orina tiene un color y olor intenso", detalla el pediatra Leal.

"Su lengua no se ve tan húmeda como siempre y su saliva es escasa, viscosa y hace burbujas y grumos. El niño puede sentirse caliente al tacto, llora sin lágrimas, se ve menos activo de lo normal, y su respiración y latidos cardiacos pueden estar acelerados".

Cuando un pequeño está haciendo ejercicio en un ambiente caliente puede llegar a perder agua y sales corporales en su sudor. Eso le puede causar calambres dolorosos en sus piernas, brazos y abdomen, comenta el pediatra de TecSalud.

"Los calambres por calor son un aviso de que si el niño no deja de hacer ejercicio, se hidrata con una solución que tenga electrolitos y se enfría en un cuarto fresco, pronto podría sufrir un golpe de calor con muy graves consecuencias", alerta el especialista Leal.

¿CUÁNDO AUMENTA EL PELIGRO EN EL EXTERIOR?

El pediatra Leal expone que a mayor temperatura y mayor humedad, aumenta el riesgo de una enfermedad por calor.

"El índice de calor es una medida de la temperatura del aire en relación con la humedad relativa para un momento del día en particular", sostiene el especialista de TecSalud.

"Si sabemos la temperatura a la sombra y la humedad relativa, sólo debemos consultar cualquiera de las gráficas de índice de calor disponibles en internet, y si el resultado está dentro de los rangos de cuidado o peligro, lo mejor es no hacer ejercicio al aire libre".

TIPS BÁSICOS

Hidratarse (¡sí, con agua!) cada 30 minutos si estás en el exterior o en un lugar caliente.

Ofrecer a los niños abundante agua durante el día.

Usar ropa ligera y de colores claros.

Evitar una exposición prolongada bajo el sol. Evitar los esfuerzos físicos o actividades deportivas exigentes.

Ante cualquier malestar, frenar actividades y pedir auxilio.

No consumir bebidas con cafeína, con alto contenido en azúcar o alcohol.

Permanecer en lugares ventilados y frescos.

Mantener a niños, adultos mayores y personas más vulnerables en lugares bien ventilados cuando la temperatura es muy elevada. Nunca dejarlos dentro de un vehículo estacionado y cerrado.

Sentarse y descansar en lugares frescos o sombreados cuando se sienta fatiga.

SENCILLAMENTE, AGUA

La Academia Americana de Pediatría ha marcado un “no” al consumo de bebidas deportivas y energizantes para niños y adolescentes que sólo buscan hidratarse tras realizar ejercicio, ya que éstas contienen grandes cantidades de cafeína y estimulantes.

La opción saludable para los menores es sencilla: tomar agua. Si el niño empieza a tener síntomas de deshidratación, como calambres, se recomienda suero o bebidas con electrolitos.

 

Opina sobre este artículo

Nombre   Email  
Título
Opinion

Otras Noticias