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Edadismo: la otra discriminación

El edadismo dificulta la entrada de los jóvenes en el mercado laboral y hace más difícil que los mayores sigan trabajando.
martes, 13 de julio de 2021
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Agencia/Reforma

Piensa en una situación en la que quisiste saber la edad de alguien, ¿por qué?, ¿cambió algo cuando lo supiste?

¿Cómo te sientes al decirle a alguien tu edad? ¿Alguna vez te han dicho: "estás muy viejo (o muy joven) para..."? ¿Te han rechazado al solicitar empleo por tu edad? De ser así, ¿cómo te sentiste? ¿Has escuchado la palabra edadismo?

Los chistes sobre personas mayores, considerarlas débiles o incapaces de realizar alguna tarea; dar por hecho que cierta generación es de "cristal" y sólo vive de sueños, y negar la entrada a un lugar por tener (o aparentar) ciertos años, son ejemplos de acciones de discriminación que parten de un estereotipo y prejuicio.

Y, sí, tiene un nombre: edadismo.

No es nuevo. Su origen en inglés, ageism, data de 1969, cuando fue acuñado por el gerontólogo y psiquiatra estadounidense Robert Neil Butler.

A la par, existe el término "viejismo", ligado específicamente a la exclusión a personas mayores, sin embargo, para el lanzamiento reciente por la OMS de la campaña #AWorldfor4AllAges (Un mundo para todas las edades), la palabra edadismo revivió.

Junto con el racismo, el sexismo y otras discriminaciones, como la que ocurre al segregar por discapacidad, marginar por la edad es una de las formas de exclusión con mayor impacto.

Sólo etiquetas

En su Reporte Global de Edadismo, publicado este año, la OMS presenta una clasificación de estereotipos, positivos y negativos, encontrados en diferentes instituciones y países sobre la edad.

Por ejemplo, a los jóvenes se les atribuye ser saludables, activos físicamente y fuertes, señala, pero se les ve como desafiantes o arriesgados, consumidores de drogas y estresados.

En cuanto a los adultos mayores, se les considera simpáticos y cálidos, pero rígidos, irritables, débiles y asexuales. "La edad no te confiere ningún atributo negativo o positivo", dice la gerontóloga regia Bárbara Diego.

"Tomar a todo un grupo, homogeneizar y ponerle una etiqueta es reductivo".

Los avances del feminismo o de la lucha contra el racismo han dado como resultado que hoy, quien quiera contar un chiste sexista o racista, lo piense dos veces antes de hacerlo, ejemplifica Diego.

Con la edad no pasa lo mismo, aún.

"Lo que pasa con la edad es que (un chiste) está tan invisibilizado y socialmente aceptado que la gente se ríe, es súper sutil y es un fenómeno mucho más complejo.

El edadismo nos toca a todos, hacia allá vamos todos".

El problema va más allá de los chistes. Se trata de la inclusión y oportunidades para todas las personas en trabajos, educación, salud y calidad de vida, sin importar el año de nacimiento.

Prejuicios a la vista

Una encuesta realizada en 57 países por la OMS en la década pasada indicó que al menos una de dos personas tiene estereotipos y prejuicios edadistas de moderados a altos.

La más alta prevalencia fue encontrada en los países de ingreso medio y bajo, como India, Nigeria y Yemen.

México y otros países de América Latina como Brasil, Colombia y Ecuador aparecen en la categoría de prevalencia moderada, mientras que otros países también latinoamericanos, como Chile, Argentina y Uruguay, además de Estados Unidos, España y Suecia, registran bajos niveles de discriminación por edad.

"El edadismo dificulta la entrada de los jóvenes en el mercado laboral y hace más difícil que los mayores sigan trabajando y encuentren un nuevo empleo si son despedidos", indica el documento "Conversaciones sobre edadismo", de la OMS.

"Las personas mayores pueden ser vistas como menos productivas o más resistentes al cambio, y los adultos más jóvenes pueden ser percibidos como inexpertos o incapaces de tomar decisiones autónomas".

Diego, quien en Monterrey dirige los proyectos Gericare, Silverclub y Gerontológika (www.gerontologika.com), impulsa en estos días talleres sobre edadismo.

Y es que la OMS dedica la década del 2020 al 2030 al envejecimiento saludable, por lo que erradicar prejuicios y exclusiones por la edad toma cada vez más relevancia.

Durante la pandemia por Covid-19, las acciones edadistas en muchos países destaparon también el tema ante las restricciones a adultos mayores y niños para entrar a lugares públicos.

Las noticias desde Europa de residentes geriátricos que no recibían atención al considerarlos con pocas probabilidades de sobrevivencia fueron consideradas también edadistas.

La OMS indica además que las personas ejercen el edadismo hacia otras personas, pero también hacia sí mismas.

"Un ejemplo de edadismo autodirigido es cuando la gente en sus 20 piensa que es muy joven para un trabajo, o personas mayores que no creen posible aprender nuevas habilidades en la vida, y dude inscribirse en la universidad o iniciar un nuevo hobby", dice el reporte.

Para erradicar el edadismo, el organismo recomienda promover actividades intergeneracionales. "Facilitar el contacto entre grupos reduce los prejuicios intergrupales y estereotipos, al incrementar la empatía", indica.

Se trata de un mundo donde puedan convivir todas las edades.

 

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