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Evita las náuseas mientras te ejercitas

Hacer ejercicio intensamente tiene una cantidad de efectos en el cuerpo. Además de incrementar el metabolismo y quemar la grasa, también puede causar deshidratación,
miércoles, 30 de enero de 2019
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(EL UNIVERSAL) Hacer ejercicio intensamente tiene una cantidad de efectos en el cuerpo. Además de incrementar el metabolismo y quemar la grasa, también puede causar deshidratación, mareos y náuseas.

Ya sea que hagas ejercicios cardiovasculares o ejercicios de fuerza, no es raro que vomites después de ejercitarte. Sin embargo, hay muchas cosas que puedes hacer para prevenir este malestar tan desagradable y disfrutar más tu ejercicio.

Nunca tragues agua mientras que ejercitas. Tomar grandes cantidades de agua te dará sensación de alivio; sin embargo, tu cuerpo tiene un mecanismo de defensa que es vomitar si tu estómago está muy lleno.

Come una comida entre 1 y 2 horas antes de hacer ejercicios. Si al comenzar a ejercitarte tu nivel de azúcar está bajo, vas a empezar a sudar más de lo normal, te sentirás mareada, con nauseas y te puedes desmayar.

La mejor manera de prevenirlo es que te asegures de comer una comida de por lo menos 300 calorías, que incluyan proteínas y carbohidratos antes de hacer ejercicios.

Recuerda que los carbohidratos son el combustible que se usan para aeróbicos.

Las proteínas ayudan a reconstruir los músculos después de hacer ejercicios.

No hagas ejercicio inmediatamente después de haber comido. Es importante dar tiempo y energía a tu sistema digestivo para que digiera la comida.

Si no lo haces, los líquidos necesarios de tus músculos saldrán y se irán a tu tracto digestivo.

No cierres tus ojos al hacer ejercicios. Cuando hagas abdominales, ejercicios de piso, yoga, ejercicios de Pilates o levantamiento de pesas es común que la gente cierre sus ojos para enfocarse en los movimientos.

Abre tus ojos, ve hacia el horizonte para que tu cuerpo entienda mejor los movimientos.

Respira lenta y consistentemente durante tu entrenamiento de peso. Controlar tu respiración puede ayudarte a bajar tu presión sanguínea.

Una mínima elevación de tu presión sanguínea puede provocar ese malestar de náuseas y causar que vomites.

Reduce la intensidad de tus ejercicios si tu ritmo cardíaco está al máximo. El sobre ejercicio muchas veces induce al vómito.

Evita esto incrementando tu ejercicio paulatinamente a manera que te mantengas entre 70 y 85 % de tu ritmo cardíaco. No intentes dar más de lo que tu cuerpo te permite.

 

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