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Cultura vial o ¿violenta?

Sonar el claxon insistentemente porque ya se puso el semáforo en verde y no avanza la fila de autos; presionar al conductor de adelante porque va "muy lento"
jueves, 18 de julio de 2019
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Agencia/Reforma
Sonar el claxon insistentemente porque ya se puso el semáforo en verde y no avanza la fila de autos; presionar al conductor de adelante porque va "muy lento", aventar el carro al peatón porque se cruzó en verde, dar cerrones, bajarse del auto y discutir, llegar a los golpes...
Más que una cultura vial, en Monterrey parece que existe una cultura, pero de violencia al volante.
CULTURA 'CAFRE'
No es gratuito que Nuevo León tenga el primer lugar en accidentes viales desde el 2010, de acuerdo con INEGI.
Tan sólo en el 2017 hubo 77 mil 620 accidentes en las zonas urbanas de Nuevo León, tres veces más que en el estado que el segundo lugar, que es Chihuahua con 28 mil 631.
En mayo pasado, la campaña Bien Al Volante, que impulsan las asociaciones Hagámoslo Bien y el Movimiento de Activación Ciudadana (Movac) realizaron una investigación cuantitativa con dos grupos de enfoque con personas de 19 a 25 años.
Los hallazgos generales fueron que los conductores aprenden a manejar con familiares y no por un curso, que no se asumen como malos conductores y son lo demás los que siempre tienen la culpa en los siniestros, y sólo manejan con precaución cuando los acompañan seres queridos.
"No nos educan de tal manera que entendamos que tener un vehículo es una responsabilidad conmigo y con el otro", explica Mariana Perales, directora de Hagámoslo Bien, asociación que promueve la cultura de la legalidad.


"Según estadísticas, en Monterrey y el área metropolitana tenemos 208 incidentes viales por día. Es bien común que saliendo a nuestro trabajo, a la escuela nos topemos con dos o tres incidentes viales y lo vemos normal".
FALTA DE TOLERANCIA
El contagio social se da cuando las personas ejercen una acción imitando a otras, especialmente en nivel masivo, explica la psicóloga Susana Ramírez García, coordinadora académica de humanidades de U-ERRE.
Y eso parece que está sucediendo en las calles y avenidas cuando un ciudadano se convierte en conductor de un automóvil.
"No nos percatamos de ello, como cuando vamos a un estadio de futbol, la euforia se contagia, lo mismo sucede con las masas.

Pasó una ambulancia y todos se forman atrás, pues yo también", ejemplificó la psicóloga social.
"Me ha tocado ver mucha actitud de prepotencia.

No se cede el paso, no se respeta al otro. Se olvida que vivimos en comunidad, cada vez estamos siendo más individualistas y se olvidan que la educación vial es algo comunitario".
Si a nivel individual las personas tienen estrés, ansiedad o depresión, añadió Ramírez García, esos problemas impactan en la forma en que conviven a nivel colectivo.
"Hay una baja tolerancia a la frustración que estamos llegando a tener", destaca el psicólogo Armando Ávila Medina, coordinador de Centros de Salud y Desarrollo de la UDEM.
"Nos hace que respondamos de manera impulsiva o explosiva, y no ver las consecuencias de esas acciones hasta que se llevan a cabo es cuando llegamos a tener conciencia de lo grave de ese comportamiento.

Lo que me interesa en ese rato es desahogarme.
"El estrés cotidiano aunado a que tenemos una vialidad caótica, calles en mal estado y conductores que no respetan la educación vial; así se va acumulando esta dificultad de mantener nuestras emociones y llegamos a perder la noción del daño".
SOLUCIÓN MÚLTIPLE
La inseguridad vial es un conjunto de muchos problemas, desde el desconocimiento del reglamento de tránsito, la infraestructura deficiente hasta los malos hábitos, destaca Luisa Peresbarbosa, directora de Movac.

Por eso, la solución debe ser multifactorial.
Con la nueva Ley de Movilidad, detalla Peresbarbosa, se espera que la autoridad sea más estricta para otorgar licencias de conducir y para sancionar faltas al reglamento.

Aunque también falta un programa de cultura vial.
"Pocas personas saben que el límite de velocidad en zonas urbanas es de 80 kilómetros por hora y eso no sucede.

(Tenemos) hábitos inseguros como no usar el cinturón de seguridad, usar el celular mientras manejas, manejar en estado de ebriedad", señala.
"Sí necesitamos que haya educación para que tengamos una cultura de movilidad, que como ciudadanos adaptemos hábitos de movilidad responsable".
El diseño de las vialidades en la Ciudad es más parecido a una carretera sólo para el auto y sin espacio para el peatón o el ciclista, lo cual ayuda a conducir a exceso de velocidad, indica Pablo Reyes, de Lab Ciudad U-ERRE.
Por otro lado, el conductor debe ser más precavido y controlar sus emociones al volante.
"Mucho de lo que tenemos que trabajar es cómo estoy, como me encuentro, empezar a utilizar técnicas de relajación, canalización de energía, para que no surjan en situaciones cotidianas en nuestra vida diaria", aconseja el psicólogo Ávila Medina.
Lo básico
- Respetar el límite de velocidad: 80 kilómetros por hora
- Usa cinturón
- No uses el teléfono
- Mantén la distancia entre los coches
- No manejar si consumes alcohol
- Administra tu tiempo de traslado, evita conducir con prisa
Lo emocional
- Mantener la calma
- Respetar a los otros conductores
- Tras un susto o agresión, estacionarse y respirar hasta tranquilizarse
- Si las reacciones impulsivas son frecuentes, buscar ayuda profesional

 

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